El actual modelo agroalimentario implica una fuerte industrialización del medio agrícola y el uso de grandes cantidades de insumos químicos de síntesis, en muchos casos nocivos para el medio ambiente y para la salud de agricultores y consumidores.
Este modelo agrario está suponiendo el despoblamiento del medio rural asociada a la baja rentabilidad de la actividad agrícola y a una fuerte degradación de los ecosistemas. Lejos de lo que prometió ofrecer la Revolución Verde, las superficie de tierras esquilmadas y el número de hambrientos aumenta cada año.